Medidas arriesgadas

La Supercopa contra el Atlético ha dejado al descubierto muchas carencias del equipo

Sólo han hecho falta 4 partidos oficiales, apenas dos semanas de competición, para apreciar que el F.C. Barcelona está tomando ciertos riesgos innecesarios que pueden derivar en situaciones negativas y, lo que es mucho peor, irreparables

Como ya se ha comentado en otras ocasiones, el principal objetivo del club debe ser el de incorporar un defensa central de garantías lo antes posible. Ahora ya no son especulaciones e hipótesis, la dura realidad de la competición de nuevo ha demostrado que la línea defensiva es la más floja, con diferencia, del equipo. La televisión inglesa calificó de “paupérrima” la defensa azulgrana en el partido de Liga contra el Málaga C.F. y no es para menos. La sensación de peligro que generan los rivales en el área de Valdés es absolutamente exagerada. Ver a la defensa corriendo hacia detrás como si estuvieran en una “pachanga”, con un Piqué que sigue más lento de lo habitual y fuera de sitio cuando recula, un Mascherano que no es ni ha sido nunca un central puro y por lo tanto le cuesta mantener el nivel, y unos laterales que juegan adelantados y tienen que estar haciendo carreras de 100 metros cada 5 minutos, recuerda mucho a la temporada pasada, y no precisamente a los mejores momentos de la misma.

El equipo hizo una presión encomiable en el primer partido de Liga contra el Levante pero, por lo que se ha podido ver hasta ahora, los jugadores todavía no han recuperado el “chip” de hacer la presión durante todo el partido: Eso será cuestión de ir jugando más y más partidos e ir aplicándolo, así como de coger la forma física óptima para poder hacerlo sin estar con la “lengua fuera” en los compases iniciales. Tiempo al tiempo. Pero, aun cuando todo el equipo recupere esa filosofía de la presión permanente, la evidencia sigue resaltando, cada vez más, que hace falta un central que otorgue la solidez necesaria a la zaga.

Y luego está el “caso Neymar”. Está muy bien que “Tata” lo quiera introducir poco a poco en el equipo, para que tenga un periodo de adaptación y no se convierta en flor de un día. Hasta ahí todos de acuerdo. Pero hay que tener mucho cuidado con arriesgar resultados en la Liga por no querer poner al segundo jugador más creativo y goleador de la plantilla, incluso cuando no está el primero en el campo: Messi. Si Neymar salió en el Vicente Calderón y le bastaron 8 minutos para marcar un gol que dejaba más que abierta la final de la Supercopa, ¿por qué no podía jugar de titular en Málaga cuando además Messi no podía estar en el campo? Este tipo de medidas son arriesgadas e innecesarias. El Barça sacó los 3 puntos en la Rosaleda de milagro, y Neymar cuando salió en la segunda parte fue, de nuevo, el jugador más incisivo y fresco del equipo. Hay que tener cuidado no vaya a ser que por teorías y medidas cuanto menos “extrañas” se empiecen a dejar puntos en la cuneta y, cuando sea el momento de sacar la calculadora a final de temporada, falten por todos lados.

Adaptación de Neymar, SÍ, por supuesto. ¿Cómo? Como se han adaptado el 99% de los jugadores a sus nuevos equipos: JUGANDO PARTIDOS. Y que no digan que Neymar está todavía convaleciente porque, evidentemente, puede ser que no esté a tope, pero es que el brasileño al 50% decide los partidos.

Y para más INRI ayer una de las noticias del día era que el club está buscando... ¡Un delantero centro! Hay que creer a los compañeros periodistas y pensar que algo hay de verdad en eso, por surrealista que parezca. Pero vamos, traer ahora a un “9” y también pasarlo por ese “período de adaptación” que se le está aplicando a Neymar, puede que se le vea jugando para la segunda vuelta de la Liga. Hay que ser serios. Y responsables. Lo que hace falta imperiosamente es un defensa, delantero se podría haber incorporado alguno, pero también hay recambios en el banquillo.

Y también ayer, aunque no se recordará por mucho tiempo por su brillantez, tuvo lugar el partido de vuelta de la Supercopa. Sin ninguna duda, lo mejor es quedarse con lo positivo: Otro título más para las vitrinas del Camp Nou. Sin embargo, se padecieron otra vez los mismos problemas: Mucha posesión de balón (alrededor del 75%) para sólo chutar 3 veces entre los tres palos en durante todo en partido, por cierto, las mismas que disparó el Atlético al arco de Valdés e incluso con mucho más peligro que el Barça.

Por lo menos los aficionados pudieron disfrutar de ver a Messi y Neymar juntos en el campo por primera vez en un partido oficial. Desde luego no fue el partido de ninguno de los dos, con un Messi que sigue sin estar en plena forma y con Neymar que, aunque se muestra muy activo, sigue en proceso de mejora. Pese a ello, vale la pena tener a los dos en el campo, eso es indudable.

Lo más preocupante de ayer fue la actitud reflejada en las caras y gestos de los jugadores tras ganar el título de la Supercopa. Probablemente, el triunfo de ayer pase a la historia del club como uno de los menos celebrados por los jugadores. Cuando el colegiado Fernández Bordalán, que tuvo una actuación lamentable, pitó el final del partido, los jugadores azulgranas dieron muestras de alivio en lugar de signos de alegría. El equipo es consciente de que hay muchas cosas que mejorar y que, partidos y eliminatorias como las de ayer, donde en 2 partidos no han sido capaces de ganar al Atlético de Madrid, no son el escenario deseado ni dejan contento a nadie

Hay tiempo para mejorar, seguro que sigue habiendo suficientes ganas de hacerlo, pero esto ya ha empezado y, a partir de ahora, todo cuenta para balance final. De momento, un título jugado, un título ganado. Qué razón tenía Pep Guardiola cuando dijo aquello de “cada año las cosas serás más y más difíciles”, sabía de lo que hablaba porque conoce bien la casa el de Santperdor. Sin embargo es algo también lógico: Todo el mundo espera y le exige más a un equipo que está llamado a seguir haciendo historia.

Marcelo Méndez Mingot