El entrenador del Barça ya ha cumplido 100 días al frente del equipo y, a juzgar por los resultados, la valoración de sus primeros meses como capitán del barco azulgrana debe ser positiva. Eso no quiere decir que no haya aún aspectos que se puedan corregir o cuestiones que puedan ser claramente mejorables
Sigue empeñado el míster argentino en enfadarse ante las críticas que recibe de la prensa o de lo que en Can Barça se vino a denominar el “entorno”. Parece que “Tata”, pese a que reconoció que cada vez va siendo más consciente, todavía no ha terminado de entender que la grandeza del F.C.Barcelona tiene también sus partes menos agradables como la presión mediática a la que está sometida el equipo y la filosofía casi única en el mundo de ver el fútbol como un deporte donde el fin no justifica los medios, vamos, que hay que ganar pero jugando bien, tratando bien el balón, porque es lo que lleva intrínsecamente arraigado el sentimiento barcelonista desde siempre.
Martino dijo con ironía que el Barça “también está en crisis” cuando se le preguntaba por el estado actual del Milán. El míster es listo, esto es algo que nunca lo habría dicho tras empatar dos partidos seguidos hace dos semanas, y que se ha reservado para poder sacarlo tras encadenar otras dos victorias seguidas, siendo además la primera de ellas en el Clásico contra el Madrid.
Es evidente que, a nivel de resultados, el Barça sigue sin haber perdido ni un solo partido oficial desde que empezó la temporada, por lo que hablar de crisis de resultados es injusto. Dicho esto, hay que reconocer que hay 2 cosas que no terminan de funcionar como le gustarían al socio y aficionado blaugrana: El juego del equipo y la línea defensiva.
El juego del Barça, a estas alturas de la temporada, es mucho menos sólido y brillante que en las pasadas temporadas por esta época. Está claro que la llegada del nuevo entrenador, con conceptos diferentes a los implantados por Pep-Tito, tiene una gran incidencia en este sentido, pues el equipo sigue tratando de adaptarse y asimilar la nueva forma de trabajo y la idea táctica que ha traído Martino. Pero eso no debería influir en que la velocidad del equipo, que se muestra muy espeso y con un ritmo de juego realmente pausado, lo que se traduce además en resultar muy previsibles.
En cuanto a la defensa hay poco más que decir que no se sepa, pues todo el mundo sabe ya que no funciona como debería. El problema comienza por la presión de los jugadores de la delantera y el mediocampo, que tiene poco que ver con aquella presión asfixiante y tan efectiva que se llevaba a cabo en los mejores años de Guardiola. Pero eso no quita que la decisión de renunciar a fichar a un central haya sido una de las peores decisiones que se recuerdan en los últimos años en materia de planificación deportiva. El equipo va muy corto de jugadores de corte defensivo y los que hay tampoco están dando la talla. Al bajo estado de forma de Piqué se le ha sumado los errores de las últimas semanas de Mascherano, con lo que la situación sigue siendo preocupante. La vuelta de Puyol, quien está jugando a un nivel decente, tampoco parece la solución a un mal que puede convertirse en lo más negativamente determinante de la temporada.
Mientras tanto, parece que lo que más interesa en la Secretaría Técnica es fichar a un “9” en lugar de reforzar la defensa. Hay quien sigue sin apreciar que el problema no está en la delantera, a pesar de que también se pueda mejorar en ataque, sino que el punto débil es que el Barça encaja demasiados goles, y cuando no los encaja es a cambio de sacrificar su juego de ataque para retrasar la posición de más jugadores, como sucediera antes el Real Madrid.
Martino está en su derecho de pensar que hay “opiniones interesadas” en contra del equipo (que las hay, por supuesto que sí). Pero “Tata” también debe saber que las opiniones que proceden de los medios “afines” suelen ser bastante proclives a intentar ayudar al equipo y a prevenirle ante lo que puede pasar. Como bien dice el refrán “quién bien te quiere, te hará llorar”, y lo que está claro es una cosa, le guste o no al entrenador del Barça: Si el equipo no mejora el nivel, tanto de juego como defensivamente, este Barça no llegará muy lejos en la Champions League y le costará levantar el título de Liga.
En España, en la Liga, el equipo va liderando el campeonato con buenos resultados y también con fortuna, así como con los aciertos infinitos de Víctor Valdés, el buen estado de forma de Neymar y los destellos iniciales de Messi. Quizá por todo esto, sumado a la clara superioridad del Barça sobre los conjuntos de la zona media-baja, puedan acabar proclamándose campeones, aunque tampoco va a ser sencillo si no se mejora pronto.
En Europa es aún más complicado, pues los equipos más fuertes del continente están demostrando una solidez que está a años luz del F.C.Barcelona actual. ¡Y que más les gustaría a los socios, aficionados, simpatizantes y periodistas azulgranas que esto fuera muy diferente y se estuviera hablando un año más de un equipo perfecto! Pero hay veces que no se puede obviar la realidad ni mirar para otro lado, y vale la pena siempre más prevenir que curar. El mejor Barça está todavía por llegar, por lo menos, se le sigue esperando.
Marcelo Méndez Mingot