José Mourinho se ha sentado en el banquillo de Chamartín por última vez en un partido contra el Osasuna que no ha tenido más historia que la expectación que el propio técnico ha generado en la grada y entre los medios de comunicación
Cuando ha sonado por megafonía, el Bernabéu ha pitado el nombre de quien ahora ya es su ex entrenador, y lo ha seguido haciendo por reacción cada vez que los ultras del gol Sur han intentado animarle. Precisamente, este sector es el único al que ha hecho un gesto de despedida una vez finalizado el partido. Protagonista hasta el final, Mourinho no ha salido al campo hasta un segundo antes del pitido inicial, con lo cual ha llevado el caos a la banda. Los reporteros gráficos se han amontonado a su alrededor buscando la instantánea del último día y han obligado a Pérez Lasa a parar el juego en el minuto 2.
La segunda cosa que llamaba la atención este sábado era el once que el portugués ha hecho salir de inicio, plagado de suplentes y con un portero, el joven Jesús Fernández, desconocido incluso para el socio blanco.
El choque lo tenía tenía todo para convertirse en el primer "bolo" de la pretemporada y el rival, que no se jugaba nada, se ha hecho el dueño de la primera parte, pero no ha tenido acierto en ningún los diez disparos que ha intentado. El Madrid ha tenido tres minutos locos pasada la media hora en los que ha enchufado las dos únicas ocasiones que han caído a los pies de Higuaín y en la cabeza de Essien, dos jugadores que también podrían haber vivido los últimos minutos en el césped del Bernabéu.
En la segunda parte el juego se ha abierto y los navarros han recuperado finalmente la puntería para empatar mediante Torres (51 ') y Cejudo (63'). El esfuerzo ha sido en vano, porque, en dos nuevas acciones aisladas, Benzema (69 ') y Callejón (87') han acabado de sentenciar. Mourinho se marcha del Real Madrid en medio de la polémica, ni siquiera ha ido a la rueda de prensa tras el partido y tampoco ha enviado a Karanka.
