¿Por qué Tito Vilanova no agotó los cambios en Múnich?


Minuto 82 de partido, Müller hace el 4-0 dejando la eliminatoria sentenciada, un minuto más tarde Vilanova realiza su primer y único cambio, entra Villa y sale Pedro

El Barça formó en el Allianz con un once casi de lujo: Valdés, Alves, Piqué, Bartra, Jordi Alba, Busquets, Xavi, Iniesta, Alexis, Pedro y Messi. En teoría, un once suficientemente competitivo como para plantar cara a cualquiera, en la práctica, un desastre mayúsculo durante casi todo el encuentro. De este once sorprende y mucho, la inclusión de Alexis Sánchez

El jugador chileno está firmando una temporada de mínimos, muy lejos de lo que se espera de un delantero de máximo nivel. Aún así, fue titular todo el partido dejando en el banquillo a David Villa, Cesc Fàbregas y Cristian Tello, que finalmente fue descartado y no fue ni siquiera suplente. ¿Por qué? ¿En que momento se ganó Alexis el privilegio de jugar los 90 minutos del partido más importante del año? Teniendo en cuenta el estado de forma de Tello, ¿no debería haber estado como mínimo en el banquillo?

¿Por qué se tardó tanto en reaccionar?

Más allá de la alineación titular, una de las decisiones más cuestionadas a Tito Vilanova fue la de hacer un solo cambio durante todo el partido. Fue en el minuto 82, ya con 4-0 a favor del Bayern en el marcador. En ese momento tuvo lugar la única sustitución en el equipo azulgrana, David Villa -del que se decia iba a ser importante en el tramo final de la temporada- entró en el campo en lugar de un apagado Pedro.

Sorprende que, viendo el desarrollo del encuentro -en el minuto 73 perdíamos 3-0-, Vilanova no tomara ninguna decisión al respecto, dejando pasar los minutos, incapaz de cambiar el rumbo de los acontecimientos. En el banquillo, esperando su oportunidad estaban: Villa, Cesc, Song, Thiago, Abidal, Montoya y Pinto.

Según publica el diario "Sport", la decisión de Vilanova dejó muy 'tocados' a los jugadores del banquillo, ya que se sintieron señalados por parte de los técnicos y añade que, las declaraciones de Jordi Roura, asegurando que no hicieron cambios porque “no están obligados a hacerlos”, tampoco ayudaron a tranquilizar los ánimos.