Un artículo de David Aparicio - @Banquilleros
Como la temporada no está excesivamente cargada de partidos entre liga, Champions y Copa, La FIFA aporta su granito de arena con una jornada de pachangas internacionales amistosas. La federación española, además, ha decidido disputar este bolo nada más y nada menos que en Panamá. Supongo que jugar en España o Europa suponía poco reto. Unas 16 horas de avión, 18.000 Km, una semana de jet lag... todo para una concentración que apenas durará tres días. Una vez de regreso, tan solo 48 horas para preparar los compromisos de liga, a los que seguirán la quinta jornada de Champions. Luego queremos que los equipos españoles den el do de pecho en Europa, mientras cacareamos que nuestra liga es de estrellas. ¿No querrán decir estrellada?
Desde luego no dudo que Vicente del Bosque busque lo mejor para los futbolistas españoles, sin embargo, para el que está lejos de este mundo, todo parece un sinsentido. Quiero decir que el primer objetivo de una federación debería ser salvaguardar sus activos. Someter a los campeones de Europa y del Mundo a este tipo de concentraciones, me parece desacertado, innecesario y gratuito. Bueno, en realidad gratuito para la RFEF. A los clubes la broma les sale cara y si hay lesión, incalculable. ¿Cuando se plantarán ante semejante abuso de poder? De locos, no me lo negarán.
Creo que este tipo de encuentros, de ser necesarios, deberían ser utilizados por el seleccionador nacional para probar cosas nuevas; futbolistas que apuntan alto y pueden ser seleccionables en torneos importantes; Chicos de la sub-21 para los que una llamada de Vicente puede suponer un espaldarazo a sus carreras; Sistemas tácticos alternativos... ¿Cree el seleccionador que Iniesta, Cesc, Pedro, Villa, Alonso, Iker o Ramos necesitan minutos para compenetrarse? La respuesta es obvia. Lo que necesitan estos futbolistas, vitales para la Roja, es dosificación y poco trajín prolijo.
En esta convocatoria se da también la circunstancia que Del Bosque llama a tres jugadores del Real Madrid por ocho del Barça. Por supuesto estoy convencido de que Don Vicente no sustenta sus decisiones en factores o presiones externas. Sin embargo el dato está ahí. En una liga de dos, en la que la igualdad es manifiesta, este tipo de situaciones influye, se quiera o no se quiera reconocer. Quizá tratándose de un amistoso, el seleccionador podría haber sido algo más salomónico. Por Madrid supongo que esta vez no habrá queja.
