Más vale maña que fuerza; que gran refrán para definir lo que le espera al conjunto azulgrana esta tarde ante la visita del Real Zaragoza. Y es que tras superar ese incomodo tumor transoceánico del pasado miércoles en Panamá y con un ojo puesto de rabillo en el partido del próximo martes en Moscú habrá que sumar como sea los tres puntos ante el equipo maño para que el máximo rival vuelva a sentir a las 22 horas de hoy que se siente estando a 11 puntos del líder.
Y hoy más que nunca se
tendrán que aplicar el refrán al pie de la letra, primero por el desgaste
físico del virus FIFA y segundo porque el martes habrá que estar bien fresco
para certificar la clasificación para los octavos de final de la Champions
League, probablemente bajo lluvia y unas temperaturas que oscilarán sobre los 3
grados. Pero para hacer valer la destreza que nos piden el refrán si una cosa
hay que tener bien clara es que no se pueden cometer errores de concentración
del nivel que hemos estado viendo en los últimos encuentros y es que el rival
que tenemos hoy enfrente viene más que nunca sin nada que perder y mucho que
ganar, y a bien seguro que Manolo Jiménez habrá concienciado a los suyos de
ello.
Ante la afición no se
puede fallar y hay que despejar dudas, ésta se encuentra necesitada de que el
equipo dé un golpe sobre la mesa y le otorgue un partido tranquilo, sin
sufrimiento, capaz de llevarlo al descanso con una buena renta y que si luego
hay que bajar el pistón, pues a bajarlo pero siempre manteniendo el mismo nivel
de concentración, para que no vuelva a pasar lo que ocurrió en Palma hace seis
días o que no te encuentres con un rival como el Celta que las tres veces que
llega tiene tres ocasiones clarísimas de gol.
Y máxima confianza, por
encima de todo con Tito Vilanova, que si hasta ahora ha sabido rotar y
dosificar bien el vestuario hoy no tenemos que tener dudas de que siga siendo
así, y a bien seguro que el once que pondrá sobre el tapiz será de auténticas
garantías y tendrá bien claro, que hoy más vale maña que fuerza.
