Valdés: Sereno. Aunque quizás podría haber hecho algo más en el primer gol, el de l'Hospitalet no se ha puesto nervioso en ningún momento, actuando como primera pieza del ataque azulgrana y despejando sin contemplaciones los balones demasiado comprometidos. En la segunda parte, ha salvado un mano a mano ante Higuaín que podría haber adelantado de nuevo a los blancos. Partido a partido, sigue demostrando que es el guardameta ideal para el juego del FC Barcelona.
Dani Alves: Herido. La lesión en los primeros minutos le ha obligado a abandonar el terreno de juego entre quejas y lamentos, sabedor de la importancia de su ausencia en la zaga defensiva y en la telaraña de posesión azulgrana. Hasta el momento del cambio, su actuación ha sido correcta en todos los aspectos. Lo que más le ha dolido ha sido tener que irse en un partido tan trascendental.
Mascherano: Líder. Con la forzada ausencia de Puyol, el 'jefecito' se ha adjudicado el papel de líder de la barrera defensiva, ordenando las posiciones de sus compañeros y abortando con éxito los contraataques del rival. Tras el primer gol no se ha desmoralizado, sino más bien al contrario. En una zaga sin centrales puros, ha sido el encargado de parar a uno de los ataques más letales del planeta.
Adriano: Multiusos. El brasileño ha aprobado con nota uno de los exámenes más difíciles de su carrera gracias a su enorme polivalencia. El segundo tanto de Cristiano Ronaldo le ha pillado descolocado, pero el improvisado central azulgrana le ha demostrado a Tito Vilanova que dispone de un recurso en tiempo de bajas. Junto con Mascherano, ha aportado velocidad para anular los contragolpes visitantes, aunque ha sufrido en los balones aéreos.
Jordi Alba: Incesante. El carril izquierdo se ha visto desbordado por la energía del ex jugador del Valencia, al que se le ha acabado el campo en diversas ocasiones. Continúa sin estar a su mejor nivel, pero Di María y Arbeloa soñarán con él por la constante presión del lateral en defensa y su aluvión de subidas al ataque. Ha marcado terreno cuando debía hacerlo y ha jugado el balón con criterio. Un auténtico quebradero de cabeza para los planes de Mourinho.
Busquets: Octópodo. El de Badía ha parecido tener ocho piernas en defensa, cortando de raíz y sentenciando con faltas tácticas las avalanchas ofensivas del rival. El jugador de la Masía ha mimado el balón entre sus alargadas piernas, protegiéndolo de sus enemigos y contribuyendo en gran medida a la posesión azulgrana en el centro del campo. Busquets ha secundado los ataques con la sutil calidad que le caracteriza, engañando al rival y oxigenando el juego ofensivo del Barça.
Xavi: Secundario. El de Terrassa no se ha dejado ver demasiado en el engranaje barcelonista, soltando el balón con rapidez y cediendo el protagonismo de creación a sus mejores socios, Lionel Messi y Andrés Iniesta. Su trabajo ha consistido en instalar la posesión del balón en el centro del campo, cansando al rival con su distribución de juego y buscando difíciles pases en profundidad.
Iniesta: Conservador. El manchego ha deleitado a la afición con algunos regates y pases marca de la casa, pero no ha arriesgado el balón en ningún momento. Se ha limitado a buscar huecos en la poblada defensa rival para nutrir a Messi, Pedro, Cesc primero y Alexis después de conexiones en el área rival, aunque la mayoría han sido abortadas. Sin embargo, el centrocampista azulgrana ha provocado un claro penalti no señalado por el árbitro en la segunda parte.
Pedro: Inagotable. El canario ha vuelto a completar otro partido a su mejor nivel. Aunque no ha transformado la última ocasión del Barça en el descuento, ha trabajado la presión como nadie, luchando cada balón y persiguiendo a Marcelo y Casillas como un perro a su presa. En ocasiones ha tenido que esperar la llegada de sus compañeros para intentar centros que casi siempre han acabado en córner. Cuando está bien físicamente, nunca se le acaba la batería.
Cesc Fábregas: Desafortunado. El de Arenys no ha mostrado el nivel de los dos partidos anteriores, contra Sevilla y Benfica. Lo ha intentado en numerosas ocasiones, pero la zaga del Real Madrid ha desarticulado sus internadas al área y cortado sus líneas de pase, originando en alguna ocasión contraataques involuntarios. No ha logrado asociaciones brillantes, desapareciendo incluso en algunas fases del encuentro.
Messi: Genio. El astro argentino ha vuelto a deslumbrar al mundo del fútbol con un imparable gol de falta, además de un primer gol de jugador oportunista. Se acaban los adjetivos para Messi, que le ha ganado el cara a cara personal a su gran rival por el Balón de Oro, Cristiano Ronaldo. Ambos han marcado los mismos goles, pero el argentino ha participado mucho más en el engranaje ofensivo de su equipo, rompiendo la barrera defensiva rival y provocando internadas peligrosas en el área blanca. Muestra de su estado de confianza han sido las faltas que ha provocado cerca de la portería rival, todas ellas buscadas.
Los Cambios:
Montoya: Crecido. El lateral de la cantera azulgrana ha suplido con nota la inesperada baja de Dani Alves, estancando los contragolpes del rival y subiendo al ataque con confianza. El joven defensa incluso ha estado a punto de marcar el gol del triunfo con un disparo lejano que ha impactado en el travesaño, y va adquiriendo progresivamente una experiencia y responsabilidades mayores en el equipo.
Alexis: Controlado. La defensa del Real Madrid ha entorpecido todos sus movimientos, y aunque su entrada por Cesc Fábregas ha dado profundidad a las bandas, el chileno no ha estado acertado de cara a puerta ni en la última línea de pase. Sin embargo, ha peleado cada balón y provocado alguna que otra falta cerca del áerea, y se ha asociado con Iniesta y Messi para crear ocasiones de gol.
Tito Vilanova: Valiente. El entrenador del Barça ha sorprendido a todo el mundo con la inclusión de Adriano como central en el once, y le ha dado otra oportunidad a Montoya para que adquiera la confianza necesaria como para convertirse pronto en una copia de Dani Alves. Sin embargo, no ha encontrado en el cambio de Alexis el rendimiento esperado. Quizás podría haber dado entrada a David Villa como refresco para los últimos minutos, pero ha preferido ahorrarse le tercer cambio.
