El FC Barcelona tiene una situación entre manos que, según apuntan las noticias de deporte, es bastante delicada.
El problema reside en el rol que Cesc Fábregas va a desempeñar esta temporada. El polivalente futbolista catalán, tras haber realizado una gran Eurocopa en Polonia y Ucrania, no ha llegado a este principio de temporada en el mejor estado de forma posible y las suspicacias tanto en Barcelona como en el panorama nacional español sobre su utilidad en el equipo y sobre la nueva ubicación que Tito Vilanova le quiere dar al bueno de Cesc.
Pues bien, desde mi punto de vista, no debería estar permitido dudar un ápice sobre este jugador. Es cierto que en estos primeros partidos no ha rendido al nivel que se le supone pero tanto la temporada pasada como en su paso por el Arsenal ha demostrado sobradamente que es un jugador de primer nivel mundial. Es capaz de jugar retrasado para ayudar en la creación, se desenvuelve a la perfección entre líneas con llegada y último pase y la posición de falso nueve en la que le utilizaron Guardiola primero y Vicente Del Bosque después le va como anillo al dedo. Es cierto que su irrupción en el conjunto blaugrana situó el listón demasiado alto pero no lo es menos que, pese a que tendrá altibajos en su rendimiento, está entre los ocho mejores centrocampistas a nivel mundial.
El problema reside cuando aparecen las comparaciones. Esta temporada Tito le está colocando sustituyendo a Xavi o Iniesta en el centro del campo culé y obviamente es un jugador de características distintas. No se le puede pedir lo mismo a Fábregas que a estos dos fueras de serie porque sencillamente no lo va a poder hacer. De este modo, los pronósticos de fútbol tienen claro que será importante este año como ya lo fue el pasado pero que todavía Tito debe encontrarle el lugar en el que realmente se encuentra cómodo.
Guillermo Fernández
