El apóstol y los futuribles


Don Andrés ejerció de apóstol ayer en Sevilla. Cuando Messi no está, el de Fuentealbilla predica su palabra para iluminar al respetable. 45 minutos de fútbol de salón. Iniesta domina como nadie el noble arte de la pausa. Y lo meritorio es que la practica en el abismo del área, donde el rival muerde y acorrala.

El recital fue inmenso y estuvo repleto de tonos y registros; Recortes, dribblings, asistencias ciegas, cambios de ritmo, vaselinas… y generosidad, la que tuvo con Silva al cederle el gol de la victoria, otro que se postula por cierto. El canario es azulgrana de espíritu aunque su camiseta sea celeste.

Seguramente Andrés hoy será portada de medios no afines. El color de la zamarra, ya se sabe. Hoy el crack blaugrana es verdad. Ahora sí está permitido el elogio merecido. El maniqueismo y a su vez, el chovinismo de este país ya no asombra, aunque si preocupa. Las lecciones del 8 son habituales, aunque solo trascienden por lares mesetarios cuando el escudo luce estrella, la que él nos dio. Cuando hace gala de franjas azul y grana es una diana más. Triste.

Otro que se salió fue Alba. Profundo, atrevido no paró de aguijonear el carril. De sus paredes con Silva y Cazorla, surgieron las mejores ocasiones en la primera mitad. Siempre llega a línea de fondo y siempre tiene un buen centro que ofrecer al compañero. El Barça dilata su llegada y ello solo puede incidir en el precio de traspaso. El escaparate.

Al hilo de las posibles caras nuevas del Barça de Tito, se habla y mucho de Thiago Silva. El central brasileño se erige como principal candidato para reforzar la zaga. Su coste no obstante, invita a la reflexión. 40 millones pide el Milan. Un dislate. Pagar esas cifras astronómicas por un defensa, con sinceridad, me parece absurdo. El dinero se usa para encontrar el bien más preciado y escaso, el gol. Para otros puestos, es preferible el trabajo. Trabajo por el cual jugadores como Touré o Márquez llegaron al Barça a precio módico.

Cantera más una correcta prospección de mercado es lo que debe imperar en estos momentos. Zubizarreta y su equipo de ojeadores deben rastrear en busca de un futbolista que cumpla con los requisitos exigidos por Vilanova. Pagar a precio de oro un descubrimiento de otro es un recurso que solo deberíamos emplear para perforar la red rival.

Publicado por EBV - @Banquilleros