Levante 1-2 Barcelona. Masche y Messi

Los argentinos mantuvieron al Barça en esta liga. Mascherano cerrando a cal y canto la meta de Victor Valdés. Messi, decidiendo cuando el equipo capitulaba. Victoria sufrida, trabajada y meritoria ante un Levante clarividente en sus conceptos futbolísticos. Tres puntos imprescindibles para alargar esta maravillosa agonía liguera. Al tajo.

1. Alineación. Pep dió continuidad al dibujo empleado ante el Getafe la semana pasada. 3-4-3 mutante a 3-3-4 en función de la disposición táctica de JIM a lo largo de los 90 minutos. Valdés en la puerta. Puyol, Mascherano y Adriano en defensa. Busquets como pivote, Xavi y Thiago volantes. Por delante Cesc con libertad para incorporarse desde segunda línea. Arriba Pedro y Alexis en banda para crear amplitud. Messi de falso 9.

2. Primeros 20' eléctricos del Barça. Posesión abrumadora, empuje colectivo. Como sucediera el fin de semana pasado, los de Pep ahogaban al conjunto granota adelantando la última línea defensiva hasta los medios. En ataque, movilidad, cambios de orientación y mucha llegada por bandas, especialmente por la derecha donde Alexis se siente muy cómodo.

3. La diferencia está en los nombres. El penalty a favor del Levante trastocó los planes. Partido controlado hasta que llega la pena máxima. Busquets se protege instintivamente el pecho. El balón va a las manos y no las manos al balón. Interpretaciones a posteriori. No duda el trencilla, yo sí. Se adelanta el Getafe y comienza el atasco. El 4-4-2 de JIM se torna 5-4-1. Tela de araña impenetrable. El balón del Barça no tiene intención. Juego horizontal con nulo desequilibrio en la frontal. El chileno persiste, pero su trabajo se pierde en centros laterales que no encuentran remate. La segunda línea no llega. Messi no es Alexis, injusto pedirle que remate ese esférico aéreo.

Tampoco Koné es Michu. El marfileño sí sabe jugar de espaldas a portería. Ayer Puyol sufrió en su emparejamiento del que casi nunca salió vencedor. No hubo anticipación defensiva gracias al colosal trabajo del 9. Recepción, Valdo, botelho y Barkero siempre al quite para dar continudad a la devolución del muro de contención. Eso sí, poca llegada. El visitante obligado a bascular, rompiendo la continuidad del sitio.

4. Revolución tras el descanso. Pep renuncía a un creador como Xavi a cambio de Cuenca. Iniesta sustituye a Pedro. Cambian los roles y el dibujo. 3-3-4-1. Fábregas retrasa su posición al centro del campo. Iniesta, Alexis y Messi se juntan en el precipicio del área. La necesidad se llama desequilibrio. Sin dribbling o pared no desarmas las líneas rivales. Cuenca por su parte aporta amplitud. No superó, pero sí preocupó. Lo suficiente como para ensanchar a los de JIM.

El empate se cuece en el pasillo interior. Messi y Alexis combinan en pared magistral para que el pibe, desde la frontal del área, percuta de interior doblando los guantes de Munua. Primer mazazo a la barricada local.

El segundo fue gracias a un penalty de línier. Teixeira no lo vió pero su auxiliar sí. Lo fue. Como el de Godín la semana pasada, un tanto infantil e innecesario. Meritorio anotarlo por lo decisivo. Messi no entiende de presiones. 1-2. Pep saca a Alves para volver al 4-3-3 clásico. Reconstituyente el brasileño, aportando un plus de seguridad defensiva.

5. Fe e identidad. Ayer era un partido típico de renuncia. Para eso está Pep. El Barça nunca perdió sus señas de identidad. La liga se marchaba por un sumidero de impotencia y sin embargo los once jugaban a lo de siempre. Sí, más lentos, espesos y cabizbajos, pero a lo de siempre. Un equipo que independientemente de las circunstancias, siempre es reconocible.

En cuanto al Levante, mi admiración al trabajo de JIM esta temporada. Con un presupuesto ridículo, ha creado un equipo con mayúsculas. Ayer no hicieron un gran partido. Es lo que tiene este Barça, anula tus virtudes a base de posesión insultante. Al rival solo le queda el recurso del contragolpeo. En este sentido dejó que desear el local, agobiando poco o nada a Valdés.

Próxima parada liguera, Camp Nou. El Barça debe ganar para situarse a un solo punto del máximo rival. A partir de ahí, 4 partidos, 4 finales donde el fallo penaliza con el adiós liguero. El Barça se juega media temporada, el Madrid, un lustro de afrenta. Mucha más responsabilidad para los de blanco, con compromisos de enjundía.

Todo pasa por aclarar conceptos en Barcelona.

Publicado por EBV - @Banquilleros