Definidos los equipos que disputarán la final de la Copa del Rey de fútbol, sólo falta saber dónde y cuándo se jugará el partido. El Camp Nou, a pesar de ser el estadio de uno de los finalistas, parecía en principio que era una de las opciones, pero esta opción ya ha quedado descartada. Valencia (Mestalla) o Madrid parecen las sedes más probables. La final se juega el 20 de mayo*.
Al Barça no le importaría jugar en el Bernabéu, en Bilbao les da igual, quieren un estadio con mucho aforo. El lunes, la Federación Española, el Barça y el Athletic Club se reunirán para decidir dónde y cómo se jugará esta final de Copa.
Los 55.000 espectadores que caben en Mestalla es el gran inconveniente del estadio del Valencia. Ya quedó pequeño en la final de hace dos temporadas y todas las partes implicadas en esta final querrían un escenario de gran capacidad, la decisión se tomará este lunes.
En Bilbao de entrada no rechazan jugar en el Camp Nou, que con 98.000 localidades es el campo más grande de todos, pero la idea no seduce al Barça, que la preferiría jugar en el Santiago Bernabéu. Por capacidad y equidistancia entre las dos ciudades, el estadio madridista sería la opción más lógica, pero el Real Madrid no parece estar dispuesto a cederlo. Unas posibles obras de remodelación y el hecho de que confían en ganar la final de la Liga de Campeones del día 19 serían los argumentos.
Y es que la final de Copa se jugará el 20 de mayo, al día siguiente de la final de la Champions, si el Barça no la tiene que disputar. Pero si los azulgranas están en la final de Múnich, la de Copa será el día 25. Si el Madrid ganara la Champions, las celebraciones concuerdan con la llegada de miles de barcelonistas a la ciudad y podría haber incidentes.
Pero más allá de condicionantes de calendario, en Madrid no querrían que se repitiera la situación de la final de Copa del 97. Después de derrotar al Betis, en el Santiago Bernabéu retumbó repetidamente el himno azulgrana y la imagen de un Joan Gaspart eufórico sobre el césped del Real Marid ha pasado a formar parte de la memoria colectiva del barcelonismo. Y también del madridismo.
