¡Cesc! ¿En toda la boca?

Han bastado tres partidos, uno de ellos de una competición menor, otro un bolo veraniego y sólo uno oficial, aunque, eso sí, muy bien resuelto ante un rival difícil, para que todos los culés nos entusiasmáramos con nuestro equipo, y, sobre todo, con las prestaciones del hijo pródigo Cesc Fabregas, lo bien que ha encajado en el esquema blaugrana (un entusiasmado Juanma Lillo decía que Cesc "nunca ha dejado el Barça"), y cómo, visto el partido realizado, se deberían despejar todas las dudas sobre su encaje con otros centrocampistas del equipo.

En resumen, un buen "¡Zas! ¡En toda la boca!" para los que criticaban el "rescate" del jugador de Arenys, y también para los que, aún admitiendo su gran calidad y lo que podía aportar al equipo, no teníamos tanta prisa en su incorporación a la plantilla.

¿O no es así?

El que esto suscribe siempre ha admirado a Cesc. Y siempre defendió la posibilidad de que volviera al Barça. Pero nunca acuciados por prisas o urgencias, y no a cualquier precio. No hace mucho, poco antes de que, por fin, se confirmara su vuelta, admití un hastío total con el culebrón interminable en el que se había convertido su fichaje.

 Y como uno es escéptico, pensaba que había otras necesidades más perentorias, que el Barça tenía bien cubierta la línea del centro del campo.

Sin embargo, ahora llega Pep, revoluciona la alineación, Cesc hace un partidazo ante el Villarreal, y los defensores a ultranza de este fichaje se suben a la parra, y nos bombardean con artículos, editoriales y comentarios variados, hablando de su satisfacción infinita por... ¿la buena prestación de Mr Fabregas? O más bien ¿el haber tenido razón?

La conclusión a la que llega uno es que, prácticamente recién empezada la temporada, es pronto para sacar conclusiones. Todo lo que se ha dicho es verdad: Cesc es un grandísimo jugador, se ha compenetrado plenamente con el esquema, ha contribuído claramente a un espectacular inicio de curso. Lo esperable, por otro lado, dada la calidad del jugador y su ansia por vestir de blaugrana.

Pero como decía el inolvidable personaje interpretado por Harvey Keitel en Pulp Fiction, y perdonen el crudo lenguaje, "no nos chupemos las pollas todavía". El comienzo es prometedor, qué duda cabe, aunque sólo gente muy necia podría haber pensado que Cesc no iba a jugar bien.

Sin embargo, las notas hay que ponerlas a fin de curso. Entonces veremos la aportación real de cada uno. Entonces, si las cosas han seguido como han empezado, los críticos y los escépticos nos callaremos la boca definitivamente.

Y lo haremos con gusto, que no quepa ninguna duda.

Adeu i bona sort.

La botica de Jordiasturies, Tant se val d'on venim