El Barça todavía tiene la maquinaria oxidada, como si (ahondando un poco en la desafortunada metáfora de Rosell) aún estuviera guardando la ropa de playa en los armarios y estuviera buscando la ropa de trabajo. Pero puesto a puesto tiene a los mejores jugadores del mundo, o casi. Y eso se nota. Sobre todo si el rival es capaz de ahogar tu juego pero carece de recursos ofensivos suficientes para decantar ese factor a su favor. Si el contrincante te perdona la vida, estás dando aliento a Iniesta; o a Pedro; o a Cesc; o, sobre todo y ante todo, a Messi.
PARA LEER EL ENVÍO COMPLETO, SEAN TAN AMABLES DE PASARSE POR AQUÍ
La botica de Jordiasturies, Tant se val d'on venim
