Accesos colapsados, aceras llenas de motos y colas para entrar al recinto del Camp Nou. Ayer se jugó un partido de Champions. Y no era uno cualquiera. Todos los indicios hacían presagiar lo mismo: tocaba noche grande. Desde los alrededores al Estadi ya se insinuaba un ambiente de lujo para recibir al Arsenal. En la esplanada anexa a tribuna se oían ya los gritos de la afición coreando el nombre del club blaugrana. Y todo explotó cuando ondeó la bandera de la competición y sonó su himno. Piel de gallina para vivir una noche en la que hasta los abuelos se quedan afónicos...
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