Si resultan evidentes las dificultades de Chygrynskiy para responder a la confianza de un técnico pluscuamperfecto como Guardiola y al precio, fuera de mercado, que se pagó por traerlo tarde y a destiempo (25 millones ), la reacción de sus compañeros a los primeros silbidos contra el ucraniano demuestra que confían en él y le quieren tanto como el propio técnico. En bloque, sin medias palabras ...
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