Exactamente seis meses y once partidos después, desde aquel 2 de Mayo glorioso e inolvidable para el barcelonismo por el 2-6 del Bernabéu, al que Henry contribuyó con dos magníficos tantos, el goleador francés viaja a Kazan con la misión menos secreta del mundo: marcar un gol para tapar bocas. Eso es lo que ha profetizado su paciente y comprensivo técnico, Pep Guardiola, inagotable en los elogios hacia un futbolista ...
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