Riiiing! Suena el timbre. Es la hora del patio. Andreu Fontàs, a sus 11 años, coge el balón y, a su alrededor, se forma un corro. Empieza a dar toques. Vuelve a sonar el timbre y la pelota aún no ha acariciado el suelo. Nada nuevo para sus compañeros de la escuela Baldiri Reixac ...
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