Cuesta asimilar que el fútbol español ya no tiene complejos. Han sido tantos años con la pesadumbre de los cuartos de final que hace raro sentirse invencible en la eternidad de 35 partidos consecutivos, los 15 últimos contados como victorias. Han sido tantos los tropiezos que todavía hay quien mira al cielo por si está por caernos algo, un piano o un Al Ghandour ...
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