El Barça de Pep Guardiola dio otra voltereta hacia el título. Era un salto de dificultad diez, con el equipo cansado, el Madrid presionando a sólo tres puntos y ante un Almería repleto de madridistas que desde la llegada de Hugo Sánchez no había perdido en su estadio. Para darle más emoción, el entrenador azulgrana prefirió esta vez jugar al ajedrez antes que ...
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