Piqué y por su mamá, Bernabéu

El central del Barcelona marcó el único gol. La Roja más gris puso anoche pie y medio en el Mundial. La cosa estaba chunga. De fútbol, de emoción, de casi todo. La Roja era la Gris. No tocaba. No presionaba. No mandaba. No gustaba. No controlaba. No se la pasaba bien. No ganaba. Pronto empezó a pasar lo de siempre en estos casos: los mejores eran los que no jugaban: Iniesta, Cesc Fábregas y Silva ... LEER NOTICIA