Ahora que han vuelto los baberos a las gradas del Camp Nou, se hace más patente lo que de verdad nos ocupa y preocupa a los que somos resultadistas: una vez se seca o se limpia la baba (más higiénica es la segunda opción, pero nunca se sabe), quedan los números. Y los números hoy hablan claro. No es necesario recurrir al vuelo de las aves o al ...
LEER NOTICIA