La grada del Camp Nou sufre un brote de 'messidependencia' de intensidad entre alta y muy alta, en función del día, de la hora y de las características del partido y del rival. Cuando no juega de titular -como ayer-, desde el momento en que el argentino sale a calentar, un rugido comienza a extenderse por todas las localidades que experimenta su primer clímax en el momento en que Leo entra ...
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