Abrió el marcador, con un toque sutil de su zurda mágica, después de un sombrero de Alves a Barkero y un pase de cabeza antes de que cerrara Bellvís. Entonces se fue hacia un córner, besándose el escudo que lleva del lado del corazón, para que no queden dudas, para frenar los rumores, cualquier posibilidad de especulación con una segunda operación Figo. Leo Messi es el más grande, y cuando él brilla el Barça mata ...
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