La grada hace al equipo insumergible

El himno sonó como un trueno y la grada rugió con cada gesto azulgrana de ataque, esperando cantar a coro la goleada que, al menos a sí mismos, todos los barcelonistas se habían prometido ver. Era lo que necesitaban y lo que pedían para hacer las paces definitivamente. Y se encontraron con que la juerga no la puso Messi, que pasó por la ametralladora de patadas 'made in Juande ... LEER NOTICIA