Era el 19 de octubre de 2002 y no quedaba mucho tiempo en el partido entre el Everton y Arsenal, cuando el balón llego a los pies de un chaval de 16 años, diez metros fuera del área que defendía David Seaman. Casi sin levantar cabeza sacó un disparo imparable: 2-1 al Everton. “Recuerda el nombre: Wayne Rooney,” gritó el comentarista ... LEER NOTICIA