El director deportivo de fútbol formativo reconoce estar muy satisfecho
por la actitud de los jugadores en todas las categorías del Club: “Que con 7, 8 o 9 años hagan lo
que se les pide es complicado. La prueba está en que en otros campos
podemos ver un juego muy diferenciado del nuestro”.
Guillermo Amor, director deportivo de fútbol formativo, reconoce en
una entrevista a Barça TV y fcbarcelona.cat que la temporada ha sido
“magnífica” en las categorías inferiores del Club. El ex jugador resalta
que se haya visto “el sello Barça” en cada uno de los equipos
formativos, y añade que el comportamiento de los jugadores siempre ha
sido muy bueno.
Terminada la temporada llega el momento de hacer balance. ¿Qué destacaría de la temporada en todo el fútbol formativo?
“Destacaría muchas cosas, pero sobretodo el trabajo que ha hecho todo
el mundo. Desde los entrenadores hasta los chicos. Ya sabéis que para
nosotros los niños son lo primero. Y la verdad es que han hecho un año,
en líneas generales, magnífico. Siempre decimos que los resultados
pueden ser importantes, pero no nos dejamos llevar en ningún momento por
ellos ni son prioritarios ni nos obsesionan, si no que lo que interesa
es que los chicos vayan funcionando, que lo hagan bien, que vayan
mejorando, que se sientan a gusto, cómodos, que estén como en casa. Y
eso ha funcionado muy bien. Creo que hemos conseguido hacer buenos
equipos, buenas plantillas, creo que tenemos muy buenos jugadores. Y lo
veremos en los próximos años. Pero ya digo que la temporada, al margen
de los resultados, que han sido muy buenos, en cuanto a poder ganar
algunas competiciones e incluso en las derrotas estamos muy contentos y
satisfechos. Hemos perdido partidos, hemos podido perder alguna final,
pero aún así nos hemos ido contentos sobre todo por la actitud de los
jugadores, por la implicación, como lo hacen, como juegan y entienden
que es este Club. Y en todo momento nos hemos ido con la cabeza muy alta
de todos los sitios y campos.”
Viendo la trayectoria de todos los equipos, es para estar satisfecho de cómo han jugado, más allá de los resultados.
“Sin duda, desde los más pequeñitos –el prebenjamín B- hasta los más
grandes, que sería el juvenil B en fútbol formativo, creo que en todos
se ha visto el sello Barça. Puedes ganar o perder, pero siempre se ha
visto lo que nosotros entendemos que debe ser el fútbol y la idea de
fútbol, el estilo Barça que tanto nos gusta, que tanto queremos y
defendemos, y es jugar y tener el balón el mayor tiempo posible, que de
eso se trata. Por eso hemos sido muy felices durante todo el año. Porque
hemos visto cosas que nos han gustado incluso en los más pequeños, que
es donde más cuesta aplicar este estilo. Que con 7, 8 o 9 años hagan lo
que se les pide es complicado. La prueba está en que en otros campos
podemos ver un juego muy diferenciado del nuestro. Y es complicado que
asimilen eso desde muy pequeños. Pero creo que eso se ha conseguido.”
Hay algunas categorías donde los equipos ganan muy
fácilmente. ¿Qué hacen los entrenadores para evitar que los chavales se
relajen y no se corra el riesgo, dada la superioridad, de perder ese
estilo?
“Puede haber categorías que son más fáciles que otras, y partidos que
son más fáciles que otros y que ganas con más holgura, pero es normal.
No todos los rivales son iguales ni tampoco categorías. Pero si trabajas
desde el respeto al contrario y desde la humildad y tomándote las cosas
muy en serio, sea el rival que sea y la categoría que sea, no tenemos
ningún problema. Creo que es muy bueno que estemos aquí, viendo todos
los partidos y hablando con los entrenadores para rectificar o arreglar
las cosas que creamos que hay que mejorar, pero los jugadores ya saben
que defienden un Club como el Barça, que representan mucho y siempre que
juegan tienen que dar la imagen que se merece este Club. Por ellos como
jugadores y personas y al Club por lo que representa.”
Durante este año, el comportamiento en todos los equipos ha
sido muy correcto y sobretodo se ha insistido mucho en la humildad o el
respeto.
“Nosotros nos equivocamos y ellos, evidentemente, se pueden
equivocar, pero sí que ponemos énfasis en ese comportamiento y por eso
intentamos estar el máximo tiempo aquí, porque así arreglamos y
solucionamos rápidamente las cosas. Sí que quizás durante el año hemos
tenido problemas con algún jugador, pero poco a poco durante el año lo
hemos ido arreglando y el jugador se ha dado cuenta también y lo ha
corregido, y difícilmente volverá a ocurrir.”
Ya estamos en la nueva Masía. ¿Que valoración hace?
“El cambio ha sido para bien, muy positivo. Solo hay que ver la
residencia, como funciona y todo esto un poco de la mano de Carlos
Folguera, de Rubén y de Ricard, que son gente fantástica y que conocen
perfectamente a los chavales, y lo tenemos todo a mano. Por eso creo que
la residencia es magnífica y, por ejemplo, cada vez que viene alguna
familia de algún jugador que queremos incorporar la temporada siguiente,
salen todos encantados de aquí y de lo que tenemos. Teníamos la duda de
si esta residencia crearía un ambiente tan bueno como en la vieja, pero
aunque haya más metros y más cosas creo que estamos consiguiendo que
esto funcione, que haya muy buen ambiente y que tengan muchísima
relación entre ellos. Que se sientan como en casa, que a veces cuesta
dejar a tu familia y venir aquí a una distancia muy grande y sentirte
como en casa.”
Llega el final de temporada y es el momento de dar bajas. Esta temporada ha habido menos que la pasada. ¿Cómo se vive?
“Son los momentos más duros y difíciles, pero el año pasado sí que
dimos muchas más. Este año, al dejar las plantillas en un número de
jugadores más correcto, pues se tuvo que actuar así la temporada pasada.
Y este año la verdad es que hemos dado muchísimas menos. Y las que se
han dado se han aceptado por parte de todos muy bien. Las familias han
entendido la situación e incluso muchas nos han dado las gracias por
todos los años, la experiencia, lo que han aprendido, lo que han vivido
tanto ellos como sus hijos, y eso a nosotros es de las cosas que más nos
llenan.”
¿En qué edad cree que el entrenador puede tener más influencia en el niño?
“Los chavales son esponjas, sobre todo cuando son más pequeños. Y en
la edad de fútbol 7 creo que el entrenador puede marcar mucho la
trayectoria de ese jugador. A todos los niveles, incluso como persona,
el entrenador le puede enganchar ese carácter que le pueda faltar. Hasta
12 o 13 años los entrenadores son fundamentales para acabar de enseñar a
los jugadores. Cuando ya se entra en edad de cadetes se acostumbra a
aprender de otros jugadores. Nunca se deja de aprender. Yo, por ejemplo,
incluso en el primer equipo he aprendido muchas cosas. Pero es verdad
que los entrenadores pueden marcar mucho a los jugadores.”
Los ejemplos de Tello, Cuenca o Alba
Hemos vivido la experiencia de algunos jugadores que se
fueron y han vuelto, como Isaac Cuenca, Cristian Tello o Jordi Alba. ¿El
jugador tiene que darse cuenta que el fútbol es muy complicado y a
veces los adioses no son definitivos?
“Creo que va mucho con la edad que tenga y con la edad que pueda
salir del Club. Si sale en Benjamín o Alevín pues no está pensando en lo
que pasará en el futuro, porque tiene una edad que lo primero que tiene
que hacer es divertirse y jugar al futbol. Cuando es último año de
cadete o juveniles, que ya están muy cerca de acercarse al fútbol
profesional, ya es distinto. Pero hay que animar a la gente que se va
del Club para que se dé cuenta que no todo acaba aquí. Que en el futbol
hay muchos equipos y que si quieres dedicarte siempre encontrarás un
sitio en otros equipos. Si siguen trabajando se puede volver a abrir la
puerta, como pasa en muchos casos, porque esto pasa para chicos que
vuelven para el B o el primer equipo, pero también pasa para chicos que
se han ido en alevines y vuelven para cadetes o juveniles. Que no
abandonen y tiren la toalla nunca porque el fútbol tiene esto. Que sigan
con su ritmo en ciertas edades de estudio, porque es lo que también nos
interesa. Que sigan con sus estudios.”
¿Cómo explicaría que se descartara a jugadores como Tello o Jordi Alba?
“Es muy difícil acertar a ciertas edades y decir si uno u otro
llegará al primer equipo o a ser profesionales en el mundo del fútbol.
Sobre todo, a ciertas edades más pequeñas, como en fútbol 7. Es
complicado. Jordi Alba, por ejemplo, es un caso que al jugador le costó
mucho crecer. Tenía un físico bastante pequeño, y aún así le aguantamos
una temporada más en una categoría menos para ver si crecía, pero luego
por circunstancias tuvimos que descartarlo. En el fútbol, como en la
vida, hay que tomar decisiones. Por eso cuando trabajas en conjunto es
todo mucho mejor, porque si todas esas decisiones las tiene que tomar
una persona es muy complicado. No podemos dar la baja a un jugador nada
más empezar la temporada porque quizás con los meses da un cambio a
mejor. En cualquier caso, no podemos criticar a nuestros jugadores,
debemos defenderlos a muerte jueguen bien o jueguen mal. Hay que estar
con ellos, ayudarles, que vayan progresando, que vayan aprendiendo,
trabajar para que la mayoría de ellos se salven y mirar por ellos,
porque para nosotros son los mejores.”