Entra Ribéry con guantes. El frío es tremendo. Empieza el partido y sus botas verdes parecen atraer el balón. Todo pasa por sus pies, es la arteria que bombea sangre al corazón de Francia. Lucha, encara, crea y remata. Es un todoterreno con alma guerrera, es inteligente porque decide en décimas de segundos la mejor opción, no baja la cabeza nunca. Ni siquiera cuando el ...
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